|
Proceso para el análisis de un
ejemplo
"Desdistancias"
(Agustín Díaz
Pacheco)
El
título
¿Qué sugiere el título?
Desdistancias
es una palabra que no encontramos en ningún diccionario de la lengua
española. Sin embargo, podemos descomponerla en dos: el prefijo
“des” indica una negación de la palabra que le sigue, “distancias”.
Por lo general, esta última palabra es un verbo, de modo que el
prefijo tiene el efecto de revertir una acción (descubrir) o
un estado (desilusión).
En nuestro caso, la palabra “distancia” provoca una combinación que
puede parecernos forzada o “poco natural”; este efecto crea una
tensión gramatical al mismo tiempo que nos habla de una “anulación”
de un espacio físico —la distancia. Este tipo de combinaciones es
frecuente en la literatura para la creación de nuevas palabras
formadas por otras de uso común, las cuales llamamos “neologismos”.
¿Existe alguna relación entre el título y el contenido del texto?
Veremos que este
título alude directamente al tema central del cuento: la
distancia física, la distancia temporal y la distancia
emocional entre los dos protagonistas. El juego entre
estos tres tipos de distancias nos mostrará, de forma alternativa y
de forma simultánea, grandes distancias y distancias mínimas,
distancias que crecen y distancias que desaparecen de forma
paradójica.
¿Cuál es su función?
El título nos da
una idea del tema principal del texto y crea el tono del
mismo. Al mismo tiempo (formado por una única palabra), es breve
como el texto que lo sigue.
La
exposición
¿En
qué consiste?
De forma súbita,
leemos una acción concreta: alguien arroja una botella al mar con un
mensaje escrito en su interior. Enseguida nos enteramos que ese
mensaje es una carta acompañada con un poema de Pablo Neruda y
podemos leer ambos: la carta y el poema, los cuales serán claves
en la trama de la historia.
¿Pretende aportar un contexto?
No, si
entendemos por “contexto” una realidad histórica y geográfica
concreta. Aparte de la breve mención del peñasco y del mar, no
sabemos en qué parte del mundo se desarrollará la historia. Nunca lo
sabremos, lo cual sugiere una preocupación más allá del contexto
concreto, de la circunstancia de un lugar y un tiempo determinado.
Sólo la mención al poeta Pablo Neruda nos indica que la acción ha
transcurrido en el siglo XX.
¿Introduce el personaje principal?
A pesar de que
no se aporta el nombre ni una descripción del personaje principal,
podemos verlo en acción desde la primera frase: “Su mano derecha, al
igual que una onda arrojó con fuerza la botella lo más lejos del
peñasco que se adentraba en el mar”.
¿Se
sugiere el tema?
Sabemos que el
tema girará en torno a la comunicación escrita. Alguien ha escrito
una carta, que podemos suponer importante, destinada a un
desconocido. De forma paradójica, esa comunicación escrita revelará
una incomunicación social y personal de los protagonistas.
El
desarrollo
¿Es
ágil o es lento?
La brevedad del
relato hace necesaria su agilidad. En un mismo párrafo se
introduce la acción y el mismo texto de la carta que contiene. Al
mismo tiempo, la carta sin destinatario es una confesión, un rápido
autorretrato psicológico del protagonista, a manera de un
monólogo interior.
¿Se
revela el desenlace anticipadamente?
No. Hasta el
final, mantendremos la interrogante sobre la “resolución” de la
trama.
¿Se
desarrolla cronológicamente?
Sí. Aunque no se
proporcionan fechas ni se cuentan los días o los años, algunos datos
revelan que la historia abarca casi toda la vida de dos personas. En
la carta, el protagonista dice que es “un adolescente”. Más
adelante, el narrador menciona que “transcurrieron los días, pasaron
los meses, abundaron los años, y cierto día, en el mes de agosto,
cuando estaba de nuevo en aquel pueblo costero pasado un tiempo de
descanso, alguien tocó en su puerta”. Ese día, el protagonista
recibió un mensaje en un sobre, que alguien dejó debajo de su
puerta. En él se puede leer una confesión del segundo personaje de
la historia: “yo también jugaba cuando tenía su edad”. Al terminar
de leer la carta, el protagonista se quedó “pensativo durante un
buen rato, tiempo que aprovechó para mesar su barba blanca”.
¿Hay un juego dinámico en el tiempo de la acción?
En este relato
el tiempo es un elemento central. El tiempo que transcurre entre la
carta que arroja al mar el primer personaje y la carta que recibe
del segundo, es el tiempo que va desde la adolescencia a la vejez
(la barba blanca). Algo se ha perdido al comienzo y sólo es
descubierto al final, después de muchos años: una probable relación
sentimental entre los dos personajes. El tiempo es rigurosamente
lineal, aunque la confesión escrita del segundo personaje puede
considerarse una “regresión” de la memoria. Por otra parte, la
resolución final del relato obliga al lector a regresar a la
anécdota inicial para encontrarle un sentido dramático a la
historia.
El
climax
¿Hay puntos decisivos que anticipan el clímax?
Sí; la carta del
segundo personaje representa un punto decisivo en la narración, pero
el punto culminante se alcanza en el último y más breve párrafo.
“Volvió a mirar la carta de nuevo y luego se detuvo en la firma,
Sor Margarita Balboa. Se detuvo en la dirección, y un escalofrío
recorrió su columna vertebral [...] sus ojos se fijaron en el
convento que podía divisar a centenares de metros de su casa.”
¿Está el punto culminante representado por un conflicto?
No existe un
conflicto explícito entre dos o más personajes. Ni siquiera
existe un conflicto interior en el protagonista. El problema está
planteado en una trama y en una percepción existencial que el mismo
protagonista nombra al comienzo, en su propio mensaje arrojado al
mar: “Soy un adolescente que confía en las ondulaciones del mar, en
las corrientes del océano, en los antojos marinos. En el destino”.
¿Es
el resultado lógico de la acción?
No. La
culminación de la historia no es un hecho lógico o necesario de los
acontecimientos anteriores. Simplemente constituye una probabilidad
que, al concretarse en este caso, adquiere una dimensión dramática.
El
desenlace
¿Es
sorpresivo?
Sí. Todo el
relato está organizado, de forma económica, con ese fin: la sorpresa
final.
¿Es
un final abierto o cerrado?
Para la
historia, es un final cerrado. La carta que recibe el
protagonista en su vejez es reveladora, pero la revelación se
completa cuando, en el último párrafo, el protagonista lee la firma:
“Sor Margarita Balboa”. Luego lee la dirección del remitente
y adivina lo que descubrirá al correr las cortinas de su ventana:
“sus ojos se fijaron en el convento que podía divisar a centenares
de metros de su casa”.
Sin embargo, por otro lado, el final nos remite al comienzo y nos
invita a repensar la historia, por lo cual podemos decir que, desde
este punto de vista (desde un punto de vista poético) es un final
abierto: las causas iniciales del desenlace tienen múltiples
lecturas.
Estructura
¿Hay una voluntad de orden o de caos?
Si bien la trama
no responde a una lógica rígida de causas y efectos, la culminación
de la historia revela un orden inteligible de los
acontecimientos narrados. Sobre todo al final, este orden se revela
en toda su amplitud al hacer evidente la ironía del destino de los
personajes.
¿Cuáles son las partes que componen el texto?
A pesar de su
brevedad, podemos reconocer varias partes y elementos en este
relato. Al comienzo tenemos una acción y un paisaje pintados con
pocas palabras: alguien arrojando una botella al mar, un peñasco, un
mensaje, una carta. Podemos ver un juego intertextual en la
mención del poeta chileno Pablo Neruda y en la trascripción
de uno de su sus poemas dentro del relato. Otra carta, esta vez del
segundo personaje, aparece en su totalidad para iniciar la
culminación del relato y, finalmente, la revelación de la mujer y el
convento donde vive. Todos estos elementos, además, escriben otra
historia que no aparece de forma explícita: una mujer que amó
a un joven que buscaba ser amado; la soledad del viejo y de la mujer
que, al convertirse en monja, se niega el amor erótico y la compañía
del hombre amado. El desencuentro, la proximidad y la lejanía.
¿Hay un punto de vista dominante?
Se podría decir
que no hay punto de vista dominante, a pesar de que el relato no
propone un conflicto de perspectivas, versiones contradictorias de
un mismo hecho. Cada punto de vista contribuye a construir la
historia de forma armónica y coherente.
Tenemos, al menos, cuatro puntos de vista. (1) El punto de vista del
narrador; (2) el punto de vista del protagonista, expresado en el
mensaje arrojado al mar; (3) el punto de vista de la mujer,
expresado en la carta puesta debajo de la puerta; y (4) el punto de
vista del poeta Pablo Neruda que, como un observador atemporal,
expresa los sentimientos de búsqueda y de soledad del protagonista
principal.
¿Qué características tiene el narrador?
Podemos entender
al narrador principal como el “organizador” de la historia. Es un
narrador testigo, aunque también se aproxima a lo que entendemos
como narrador omnisciente. Sólo menciona los datos esenciales
para comprender la historia y los va presentando en el orden
necesario para provocar el descubrimiento final. Usa su propia voz
en pocas oportunidades, prefiriendo intercalar elementos textuales
que le pertenecen a los personajes, como en el caso de las dos
cartas, o que le pertenecen a un escritor conocido, como es el
poema. Estos tres textos ocupan la mayor parte de la narración.
El
mundo del cuento
¿Cómo es la historia central?
Podemos decir
que este es un cuento realista, ya que ninguno de sus
elementos presentados ni su desarrollo general integran elementos
imposibles o improbables. Narrado desde la tercera persona,
la historia integra elementos del género epistolar donde
predomina la narración en segunda persona, principalmente en
la segunda carta. En la primera carta, también podemos apreciar una
narración en primera persona que se asemeja a una confesión
reflexiva, como un pequeño monólogo interior expresándose en tiempo
pasado y en tiempo presente. El tono de la historia es dramático,
con un humor inequívocamente melancólico.
Los personajes
¿Hay un número limitado de personajes?
Los personajes
principales son dos: Fernando Amaral y Sor Margarita Balboa. Un
tercer personaje, que funciona como referente, es el poeta Pablo
Neruda. Los dos primeros son personajes ficticios, mientras que el
último es un personaje histórico.
¿Qué características tienen los personajes?
No sabemos de
los personajes principales más que lo necesario: el primero,
Fernando, un adolescente retraído, tímido, solitario que busca
comunicarse con alguien que no existe o no conoce y que, aún a edad
avanzada vuelve solo al mismo pueblo. Algunos rasgos físicos, como
la barba blanca, nos aporta un elemento visual. El segundo
personaje, Margarita, es una joven que amó en secreto y a la
distancia a Fernando y que, a juzgar por su título de “Sor” se hizo
monja. Del tercer personaje, Pablo Neruda, podemos conocer datos
abundantes a través de los libros de historia y de sus biografías,
pero la narración no aporta ninguna descripción.
¿Poseen una gran complejidad psicológica o simplemente son actores
de una trama?
Debido a la
extensión de un cuento, la complejidad psicológica de los personajes
difícilmente alcance la profundidad que puede alcanzar en una
novela. Nuestro ejemplo consiste, precisamente, en un cuento breve,
donde todos los recursos están manejados con gran economía. No
obstante, aquí los personajes no son sólo instrumentos de una trama
sino que sus emociones cuentan y están expresadas en los dos
mensajes escritos por cada uno de ellos.
el
conflicto
¿Cómo es el conflicto?
El sólo hecho de
que exista un cuento representa la formulación de una intriga. Sin
embargo, la historia no se inicia con la formulación de un conflicto
o un problema. En el resto de la narración, el conflicto no estará
planteado entre dos personajes o entre diferentes grupos. Tampoco
hay un conflicto social o familiar. Podríamos decir que la narración
no plantea un conflicto de forma explícita hasta el final, cuando
los personajes (y el lector) descubren el tema central del
cuento: el desencuentro. Para los personajes este descubrimiento
llega tarde y su tono dramático está marcado por la ironía del
destino y por la irreversibilidad del tiempo perdido.
¿Es
posible descubrir la ideología del autor?
Toda ficción
puede ser entendida como la creación absoluta de su narrador y éste,
a su vez, puede ser entendido como el verdadero protagonista de la
ficción misma. Desde ese punto de vista, no es posible
“responsabilizar” al autor por la acción y por la ideología de la
narración, como no podemos responsabilizarlo por las ideas y las
acciones del resto de sus personajes. Su responsabilidad sería
puramente artística. Sin embargo, podemos identificar una
determinada ideología del texto y atribuírsela al autor, más si esta
ideología se repite en muchas de sus obras.
En Desdistancias encontramos un tono melancólico. Sumado a
ello el tema del “desencuentro”, de la “soledad” y la confesión de
amor de juventud de la mujer, podemos inferir que su elección
de los hábitos religiosos representa una respuesta “negativa” a la
frustración. También el protagonista demuestra no acomodarse
satisfactoriamente a su grupo social a través de (1) el mensaje que
arroja al mar, (2) el poema de Pablo Neruda y (3) su soledad
persistente hasta la vejez. El rechazo a la “frivolidad” en la
juventud de ambos se convierte en frustración y fracaso. No
obstante, no percibimos una moraleja positiva a favor de la
frivolidad, sino más bien una crítica, al mismo tiempo que una
resignación ante el fracaso en la lucha contra las fuerzas
superiores de la sociedad y el destino.
El
estilo
¿Qué elementos predominan?
No hay un claro
predominio de alguna técnica en particular. No existen los diálogos,
pero el autor ha intercalado diferentes voces: un narrador
omnisciente o testigo que describe con economía muy pocos hechos;
las voces de los protagonistas a través de sus cartas (una de ellas,
la primera, muy próxima a la técnica del monólogo interior); y el
juego intertextual con la trascripción del poema de Neruda.
Podríamos decir que la narración es “realista” porque no busca lo
fantástico ni recurre a elementos simbólicos que son propios de los
sueños.
¿Cómo es el vocabulario y la sintaxis?
El narrador
utiliza frases breves y evita el adorno o el exceso de adjetivos.
Siempre emplea el pretérito simple con mucha contundencia. En la
primera carta, el protagonista utiliza frases más largas y su
narración es en tiempo presente, lo cual está a tono con su
melancolía e introversión. En la segunda carta, la carta de la
mujer, opta por frases cortas, consecuente con un tono “informativo”
que da cuenta de un descubrimiento y una confesión resignada. En el
caso del poema, podemos ver el uso de preguntas retóricas que
suponemos reflejan el estado anímico y social del protagonista. No
advertimos un lenguaje figurativo ni metafórico sino,
por el contrario, la narración pretende presentar “hechos” comunes.
La misma economía de palabras provoca una metalectura del
texto. El narrador omite cualquier tipo de comentarios o
interpretaciones de los hechos que refiere.
Entonces, ¿es un narrador omnisciente?
En algunos
momentos, sobre todo al final, este narrador parece omnisciente, ya
que es capaz de conocer la interioridad del protagonista, alguna de
sus sensaciones, como cuando dice: “un
escalofrío recorrió
su
columna
vertebral”. En la
primera parte se comporta como un “narrador testigo” que no
participa de la acción.
(Majfud)
Proyecto Ensayo Hispánico
|